A la hora de utilizar un inodoro público, son muchas las personas que evitan sentarse en la taza del váter por miedo a los gérmenes. Pero, ¿es verdad que se pueden coger infecciones en los baños públicos?

Los microbios están presentes tanto en nuestro propio cuerpo como en el entorno. Por este motivo, los microorganismos pasan constantemente de nuestro cuerpo a nuestro alrededor y viceversa.

Cada persona puede llevar consigo hasta un kilo de gérmenes, principalmente bacterias, hongos, levaduras, virus y en ocasiones parásitos, que se localizan en la piel, la boca, los ojos o los genitales, y son especialmente abundantes en el aparato digestivo.

 

Entre el 25 y el 54% de las heces están compuesta por microbios, que pueden contener patógenos transmisibles como Campylobacter, Enterococcus, Escherichia coli, Salmonella, Shigella, Staphylococcus, Streptococcus y Yersinia, así como norovirus, rotavirus y hepatitis A y E, entre otros muchos. Por lo tanto, siempre que entremos en contacto con materia fecal hay riesgo de contraer infecciones pero, ¿cuál es el riesgo real de cogerlas al utilizar un váter público?

Según los expertos, es muy poco probable coger una infección por sentarse a orinar en un baño público. Esto se debe a que para contraer la mayor parte de las enfermedades intestinales es necesario que las bacterias lleguen a la boca, de manera que si te lavas las manos adecuadamente al terminar los riesgos disminuyen.

De hecho, orinar en cuclillas puede resultar más peligroso, ya que esta postura puede causar lesiones y aumenta el riesgo de infección de vejiga.

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Aunque no lo creas, los pomos de las puertas de los baños públicos pueden ser más peligrosos que el propio inodoro, ya que todo el mundo los toca con las manos y pueden contener restos de materia fecal. Por este motivo, lávate bien las manos después de tocarlos, y para salir utiliza un pañuelo de papel para evitar contaminarte.